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Monday, February 23, 2015

Talleres, talleres, talleres

Por Lauren Dowell





Esta semana ha sido intensa y maravillosa, para nosotros las cebras. Hemos pasado de buscar socios con quienes trabajar y planificar actividades, a facilitar una serie de talleres a dos de los cuatro centros de Arco Iris, Casa Refugio (un refugio para madres jóvenes) y Casa de Paso, un hogar para jóvenes en situación de alto riesgo. Aunque cada serie de talleres sigue un mismo patrón general en Deporte, Arte, Relajación y Comunicación, cada público objetivo es muy diferente, con necesidades diferentes, por lo que a pesar de tener una plantilla básica para cada taller, las actividades y metodología  han tenido que adaptarse de acuerdo a cada circunstancia. Creo que hablo por todos nosotros cuando digo que nuestra capacidad de improvisación se ha puesto la prueba – hemos logrado manejar de rutinas de yoga que se planificaron en un día, sesiones improvisadas de aeróbicos e inglés - y los centros parecen estar satisfechos con los resultados.
Nuestro primer taller, un taller de deportes de rugby en la Casa de Paso, enfocado a promover  el trabajo en equipo y liderazgo), surgió con relativa facilidad. Aunque era difícil involucrar a todos los jóvenes en las actividades de formación de equipos (como nos habían advertido previamente), otro miembro del equipo proporcionó una clase de baile para aquellos que no querían participar, asegurando que la mayoría de los participantes se involucren en el taller y experimenten algún tipo de liderazgo deportivo. Los que decidieron quedarse, sin embargo, también la pasaron bien, aprendiendo las reglas básicas del juego y a pasar el balón  antes de jugar en un mini partido de Rugby.
El segundo taller, fue sesión combinada de relajación  y Deportes para Casa Refugio, no se desarrollaron de la forma planificada. Debido al mal clima,  y con la intención de jugar  rugby en una cancha en las afueras del centro, el taller se transformó en una sesión de relajación de tres horas con la que nos fue sorprendentemente bien! Iniciamos con una meditación guiada, seguida de una sesión de yoga de veinte minutos para principiantes, el taller incluyo actividad física para sustituir la práctica de rugby prevista, se hicieron aeróbics, una rutina de baile y una secuencia de yoga adicional para el cierre. Las jóvenes se mostraron muy receptivas y abiertas a probar cosas nuevas, y esperamos haberles proporcionado herramientas de relajación que puedan utilizar, ya sea en grupo o de forma independiente, en el futuro.

El tercer taller, una vez más, en Casa de Paso, fue totalmente espontáneo. Previsto inicialmente para ser un taller de arte, en el que los muchachos pintarían un mural fuera de su centro, pero esto cambió rápidamente. El centro pidió que las paredes se pintaran de blanco antes de iniciar con nuestro diseño, así que mientras la mitad de nosotros se atascó en esta tarea, la otra mitad del equipo hizo un trabajo fantástico al realizar el taller de Comunicación, que aún no había finalizado. Una vez más, aparecieron los problemas de concentración y  participación, pero los facilitadores hicieron un gran trabajo al utilizar de una serie de actividades para volver a comprometer a los chicos, ahora las paredes están pintadas de blanco listas para el taller de arte que ha sido re-programado para esta semana.
El cuarto y último taller de la semana, un taller de Arte y Comunicación para la Casa Refugio, se realizó maravillosamente. Utilizamos el arte como vehículo para la motivación y para la comprensión de los derechos humanos, y juegos de comunicación para mejorar la confianza. La sesión fue enriquecedora e inspiradora tanto para las jóvenes como para nosotros los voluntarios. Las actividades, que incluyeron el pintado de un suelo en la terraza de la azotea, con el mensaje "el cielo está a tus pies", jugar Pictionary y hacer mascarillas de plátano y miel  (incluso los voluntarios varones fueron obligados a participar ...) lo cual instó a las jóvenes a abrirse un poco más. Al final de las dos horas, incluso la chica más tímida estaba cubierta de plátano y tratando de hacer que los muchachos que le enseñara algo de Inglés.


Facilitar estos talleres ha sido igual de educativo para mí como lo ha sido para los beneficiarios. He aprendido las reglas básicas del rugby, he co-conducido una sesión de yoga y he aprendido que a veces la improvisación funciona mucho mejor que seguir un plan concreto. Y lo último es parte de la belleza de vivir y trabajar en La Paz - aquí, las ideas y las intenciones cambian con tanta frecuencia que uno tiene que estar preparado para cualquier eventualidad, y de una manera relajada y positiva - y siento que este enfoque boliviano a la vida es una habilidad valiosa que todos estamos desarrollando, y que vamos a llevarnos de vuelta al Reino Unido para inspirar nuestra actitud hacia el trabajo y hacia la vida en general.

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