Pages


HOME       VOLUNTEER OVERSEAS       BLOGS

Saturday, May 2, 2015

El último blog, contando mis verdades.

Resulta un poco difícil escribir este blog. Difícil pues se trata de las últimas líneas que plasmaré en este trabajo, este proyecto. Quien les escribe es una chica latinoamericana, que dice lo siente y piensa, quien es rebelde y soñadora, quien cree que hay que atreverse a intentar.
Al empezar a trabajar en ICS, me tracé dos objetivos claros. El primero, tenía que cambiar algo de manera positiva. Cualquiera de los proyectos de entonces perfilaban como una buena opción, una opción que quería estudiar y entender para hacer de ella algo  mucho más trascendental. El segundo, necesitaba para este cambio, el compromiso de quienes vinieran a darlo todo para lograrlo. Entender a Bolivia y al mundo “en desarrollo” es algo que solo se logra cuando lo vives, por lo que, el primer contacto con nuestra sociedad tenía que ser uno que lograra calar en la memoria, dejando una huella imborrable. Este fue mi deseo, intentar mostrar esas realidades, las de la verdadera Bolivia y latinoamerica, que pudieran mostrar las problemáticas y a su vez, la belleza de ser parte de este continente.

Han pasado 11 meses desde que inicié en el Servicio Internacional Británico como cooperante técnico del proyecto de Aldeas SOS, 9 meses desde que me invitaron a ser Coordinadora del Proyecto Ciudadanos del Mundo (Zebras for a Silent La Paz), pero se siente como una infinidad de tiempo. He aprendido mucho de mí y el resto del mundo. Levantando la venda de los ojos para poder ver fuera de los estereotipos que tenía sobre Europa. Entender actitudes y culturas ajenas a mí, lograr paciencia y tolerancia con los compañeros de trabajo, el socio, los voluntarios, mi persona. Endurecí mi poder de decisión, mi carácter. Aprendí que todo tiene solución y si no la tiene, hay que inventársela. Sin quererlo realmente, logré más fortaleza al asumir responsabilidad por los errores o fallas de otros con quienes trabajábamos, que por diferentes motivos, no las asumieron. Entendí que “lo correcto” a veces no existe, y que es en el error en el que residen las verdades, propias y/o ajenas. Fueron retos, muchísimos, pero quiero contarles sobre los que yo considero lo más importantes.

El reto más grande inició en el Cohort 10, septiembre del 2014 con Ellie, Claire, Nazareth y Guy. Nos tocó un periodo difícil al querer continuar con el proyecto de Contaminación Acústica y nuestro socio. El contexto político (elecciones locales) dificulto el logro de muchas de las ideas que se habían propuesto, el silencio que tanto promovemos, se hizo presente en nuestro socio. Tuvimos la oportunidad grata de conocer a nuestras queridas amigas Cebras, jóvenes voluntarios, soñadores, entusiastas, personas únicas. Fue maravilloso, pero nuestro tiempo con ellas no llego a cubrir todas las horas de trabajo en el proyecto. Pasamos mucho tiempo en la oficina buscando otras alternativas que pudieran seguir la línea de la contaminación acústica. Numerosas veces nuestros talleres fueron pospuestos o cancelados. Era una época difícil, cierre de año escolar, colegios que tienen fechas copadas, centros juveniles que ya no están atendiendo, mucha disposición pero poca posibilidad de colaborarnos. Observar que el entusiasmo de tus voluntarios disminuye y que la frustración aumenta,  es un peso de conciencia que no deja dormir. No solo por ellos, sino por el hecho de que uno siente que el propósito de hacer un cambio, por menor que fuese, en la comunidad, no está surgiendo. Me preguntaba numerosas veces ¿qué más podíamos hacer? si todos los movimientos permitidos habían llegado a su límite. Sentir que no hay un apoyo contundente, te hace dudar de ti mismo. En el momento menos pensado, surgió la oportunidad de trabajar en Santa Rosa de Mapiri, una comunidad a 17 horas de La Paz, en Nor Yungas, donde la trata y tráfico, embarazo adolescente, drogadicción, alcoholismo y violencia intrafamiliar, son problemas del día a día. Claire, Guy, Ellie y Nazareth trabajaron hasta el cansancio desarrollando talleres de educación sexual, drogas y alcohol. Lo que experimentamos allí fue algo que ha dejado huella en la vida de todos. Un impacto importante que fue más allá de nuestra comprensión. Les quedo por siempre agradecida por creer que era posible tener otra alternativa. Les agradezco infinitamente por atreverse a intentar.


El Cohort 11 fue el inicio de algo nuevo, llego una compañera de sueños, que no solo se hizo colega, sino también amiga. Chiara Cariddi. Juntas como Team Leaders, pudimos trabajar con socios como Arco Iris y Alalay, quienes trabajan con niños de la calle y en situaciones de riesgo. Lloyd, Joe, Anjali, Silvina, Lauren y Daisy tuvieron como resultado un trabajo cercano con estos niños, madres adolescentes, niñas en situaciones de riesgo o violencia sexual. Esparciendo un mensaje de paz, contaminación acústica, derechos humanos y autoestima, desarrollamos los próximos talleres. La retribución humana que recibimos esta vez es algo que no puedo calcular. Fuimos a enseñar, pero terminamos aprendiendo más de lo que sabíamos. Tuve esta gran fortuna de contar con la ayuda de Judith y Debbie, cooperantes técnicas que poseen un gran corazón y que en momentos de duda o debilidad mías, estaban presentes para levantar el ánimo y dar más allá de sí mismas para que todo pueda estar en orden. Dieron más de lo que se pidió dar. Han sido un pilar fundamental en este proyecto, en un contexto que aún era difícil para nuestro socio principal, tan difícil que no pudimos conocer más a fondo a los jóvenes voluntarios de las Cebras, ni tener talleres con ellos.


Estoy en el Cohort 12, con siete maravillosos voluntarios que no tienen miedo de enfrentar los retos, y dan más de sí mismos, más de lo que les pides que den.  Jack, Kate, Rowan, Kyran, Hannah, Danni, Madlen. A ellos quiero darles las gracias por estar aquí, por creer en Bolivia. Gracias por asumir las tareas sin quejas, mostrar la sonrisa. Son un grupo fantástico que ha comprendido que lo importante es crear oportunidades en beneficio de quienes no las hayan podido recibir. Han comprendido también que no se trata de tener expectativas, sino de observar en el día a día qué se puede hacer y qué hay que cambiar para bien del resto y para uno mismo. Son un grupo al que voy a extrañar pero en el cual confío plenamente. Las actividades que vayan a desarrollar en este proyecto, con las cebritas,  los choferes,  el hospital, los pacientes, LA GENTE, quedará aquí, pero la enseñanza y las ganas que se lleven y que sigan cultivando a futuro, quedará en este mundo.
El contexto político difícil ya llegó a su fin. Nuestro socio ha mostrado el pleno interés y colaboración al cual estábamos expectantes. Por primera vez me tocó entender a fondo qué es ser un joven Cebra. Tengo un respeto y admiración enorme por éstos jóvenes voluntarios, educadores urbanos. Ser Cebra les ha cambiado la vida, y a su vez, ellos están decididos a cambiar la de los demás de una forma positiva. Son “rebeldes soñadores”, no se cansan, no tienen vergüenza y superan el miedo. Son jóvenes bolivianos que van a cambiar su sociedad.  Me siento contenta de haberlos conocido más a fondo antes de decir adiós a este proyecto.

No he olvidado los dos objetivos que asumí en mi ingreso a ICS, y creo que de una u otra manera, los he logrado. Siento que la mayoría de los voluntarios con los que trabajé y con quienes he logrado entablar una estrecha amistad, han podido percibir y vivir esa realidad que no todos logran comprender. Requiere salir de los constructos y abrir la mente, requiere romper la burbuja, requiere calar en la memoria.  Espero de verdad que así haya sido, para todos ustedes, Ciudadanos del Mundo.
Queda desearle mucho éxito a Eloise Acland, compañera y también coordinadora del proyecto, una gran líder, trabajadora, inteligente. Tengo mucha suerte de haber trabajado al lado de ella este corto periodo antes de partir. No tengo duda que cerrará el cohort con mucho éxito. A Judith Valdivia, la incansable y luchadora, un orgullo de mujer boliviana y el apoyo más grande que me ha dado ICS. A Daniela Sarmiento voluntaria boliviana que inicia este aprendizaje con un corazón muy grande listo a adquirir una gran experiencia profesional y personal.
A Eric Nadeau, por creer en mi persona, Kate, Pisus, Anita, Cameron con quienes iniciamos y todos los Team Leaders con quienes compartimos ideas y quisimos hacer cambios positivos. Al resto de compañeros de trabajo, cooperantes, voluntarios, todos con quienes compartimos gratos momentos, muchas gracias por darme la oportunidad, por permitir, en mi rebeldía, salir de las filas  y volver de nuevo a ellas. Por las críticas constructivas y los sueños compartidos. Es una gran familia que voy a llevar por siempre en mi memoria.

A la DCC y las Cebras por su alegría!

Para todos, gracias por atreverse a intentar. Cambiemos el mundo, es posible.

Estaré dando lo mejor de mí, los veo pronto.  


Eugenia



No comments:

Post a Comment